El cambio climático no impide la función protectora de las plantas nodriza de Sierra Nevada

Un equipo de investigación de la Estación Experimental de Zonas Áridas (EEZA-CSIC) ha comprobado que, aunque estas especies vegetales que facilitan la vida a otras bajo su copa se encuentran amenazadas por la elevación de las temperaturas, continúan su labor de protección. Esta situación de mantenimiento del ecosistema se produce en un macizo alpino que supone la zona de mayor biodiversidad vegetal del Mediterráneo occidental.

‘Arenaria tetraquetra’ de Sierra Nevada en floración

Un equipo de la Estación Experimental de Zonas Áridas (EEZA-CSIC), con sede en Almería, ha comprobado en una de las plantas de Sierra Nevada, conocida como papo, que no disminuye su efecto protector de otras especies vegetales con el cambio climático. La elevación de las temperaturas reduce su supervivencia al alterarse la respiración, es decir, el intercambio de carbono. Sin embargo, continúa su labor como nodriza de otras plantas en un entorno que acoge a ocho especies en peligro crítico de extinción, 20 en peligro y 95 vulnerables, según la catalogación de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

El cambio climático impacta de forma especial en montañas alpinas como Sierra Nevada, amenazando el delicado equilibrio de sus formas de vida, cambiante según aumenta la altura. “La elevación de la temperatura provoca que, como los humanos, la planta incremente su respiración y, por tanto, gaste de sus ahorros energéticos, dejándola expuesta incluso a la muerte si se combinan otros factores de estrés como incendios, sequías o plagas”, señala a la Fundación Descubre el investigador de la Estación Experimental de Zonas Áridas Francisco Pugnaire, autor del estudio ‘Warming enhances growth but does not affect plant interactions in an alpine cushion species’, publicado en la revista Perspectives in Plant Ecology, Evolution and Systematics.

El trabajo comprobó que, por el contrario, el efecto de protección del papo (Arenaria tetraquetra) –también llamado piel de león o cojín- en otras especies no disminuye a pesar de los cambios de clima. Esta planta se presenta en forma de almohadilla pegada al suelo, y bajo su copa los expertos han comprobado la existencia de más agua, temperaturas menos extremas y mayor cantidad de materia orgánica que en los claros a su alrededor. “Con el calentamiento, los papos mejoraron la fotosíntesis, lo que condujo al desarrollo de las plantas, más grandes con hojas más delgadas”, indica Pugnaire.

Los científicos de la EEZA eligieron esa especie por conocer bien su biología tras estudios previos y por su tamaño, apropiado para las manipulaciones que debían practicar. Seleccionaron en la ladera norte del pico Veleta 12 zonas de características homogéneas, con unas decenas de metros de separación para un uso estadístico fiable. Los expertos colocaron a varios ejemplares de papo de cada zona unas estructuras plásticas transparentes en forma de pirámide abierta, que permitieron modular la temperatura elevándola algo más de un grado. También utilizaron colectores de lluvia para aumentar o disminuir la disponibilidad de agua. Durante tres veranos, pues en invierno la nieve minimiza la actividad de la planta, recopilaron los datos del proyecto.

Ejemplar de ‘Arenaria tetraquetra’ equipada con una cámara para aumentar la temperatura

Seguridad

El investigador considera que el calentamiento global cambiará la fisiología de la planta. Destaca que las especies facilitadoras actúan como una red de seguridad  –que sostiene la diversidad vegetal en condiciones ambientales extremas– y, por tanto, deben ser muy tenidas en cuenta en la gestión de ecosistemas como el estudiado, dentro además de un Parque Nacional.

‘Arenaria tetraquetra’ mostrando diversas especies beneficiarias en su copa

El trabajo incide en un territorio de tan extraordinaria diversidad vegetal que cuenta con 80 especies endémicas, exclusivas de él, dentro de un conjunto de 2.100 plantas vasculares –con vasos conductores-, a diferentes alturas y, por tanto, condiciones ecológicas. El aumento de temperatura provoca que las plantas colonicen zonas más elevadas de la montaña, escalando en busca de unas condiciones climáticas óptimas, hasta que ya no resulta posible esa ‘mudanza’, según han comprobado estudios en otros macizos alpinos del mundo citados por el investigador del CSIC.

El estudio estuvo financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación. El científico continúa la investigación del cambio climático en plantas de Sierra Nevada centrándose ahora en las comunidades microbianas del suelo.

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