Europa también debate la propiedad intelectual de las semillas

Históricamente, cuando un semillero lograba una nueva variedad, tenía los derechos comerciales sobre la misma. Es decir, era el único autorizado a comercializar esa semilla. El agricultor la compraba y no tenía restricciones sobre el uso propio. Podía libremente utilizar las semillas cosechadas una y otra vez. Del mismo modo, las compañías de fitomejoramiento podían utilizar estas variedades para investigación de otras nuevas.

La introducción de la biotecnología en los años 90 cambió esta situación, pues los desarrollos genéticos están protegidos por la Ley de Patentes. Según esta normativa, un desarrollador que incorpora un gen a cualquier variedad vegetal puede impedir que el agricultor ejerza el derecho al uso propio, y que otro mejorador utilice libremente el material vegetal para nuevas investigaciones.

Desde entonces, se ha instalado una coexistencia de dos derechos de propiedad intelectual que generan un zona gris reglamentaria. De un lado quienes defienden el uso propio y del otro los fitomejoradores que dicen que sus inversiones no están protegidas. Este debate que en Argentina parece no encontrar acuerdos ha cruzado el Atlántico y se ha trasladado a la vieja Europa.

Recientemente, cuatro organizaciones agrícolas (Euroseeds, Plantum, CIOPORA and AIPH) enviaron una carta a la Comisión Europea, el órgano ejecutivo del Bloque, donde solicitaron una revisión en el reglamento sobre la protección de los derechos comunitarios de obtención vegetal (CPVR), según informó el portal Euroactiv.

La solicitud fue motivada debido a la omisión de las CPVR en la nueva hoja de ruta sobre propiedad intelectual (PI) de la UE, programada para entrar en vigencia antes de que finalice el 2020. Los derechos de propiedad intelectual incluyen patentes, derechos de autor y marcas comerciales, y están diseñados para permitir que las empresas protejan sus invenciones y creaciones para competir mejor en todo el mundo.

Al describir la importancia de estos derechos en la página del plan de acción de PI, la Comisión afirma que la UE “necesita proteger y gestionar mejor la PI si quiere asumir el liderazgo en áreas industriales clave y mejorar la resiliencia a las crisis económicas y de salud, mientras avanza hacia un economía más verde y digital”.

Euroseeds, una organización que nuclea a semilleros, enfatizó que un sector de fitomejoramiento efectivo es «esencial para una variedad de objetivos sociales, como mejorar la sostenibilidad de los sistemas de producción y las cualidades de los productos agrícolas y hortícolas». Y agregó que el nuevo Pacto Verde y las estrategias del Farm to Fork “no cumplirán sus objetivos sin el mejoramiento de plantas”.

“Los criadores necesitan un sistema de propiedad intelectual eficaz para seguir invirtiendo en esta importante industria. Es de suma importancia para los criadores de semillas que el sistema de derechos sobre los nuevos desarrollos vegetales en la UE sea sólido y eficaz”, enfatizó el comunicado.

Las cuatro organizaciones argumentan que el sistema vigente de CPVR tiene 25 años de antigüedad y ha quedado obsoleto para regular sobre los últimos desarrollos en tecnologías globales de agricultura, horticultura y fitomejoramiento, señalando un informe sobre la evaluación del CPVR publicado en 2011, que solicitó una mejora del reglamento de base. Sin embargo, no se han tomado medidas legislativas desde entonces.

Las cuatro organizaciones, junto con las asociaciones nacionales de semillas de Alemania y España y cerca de 20 empresas de mejoramiento individuales, han notificado del problema en el espacio de comentarios sobre la consulta pública que se está llevando a cabo sobre la nueva hoja de ruta de la PI.

La organización que representa al sector de biotecnológica, Europabio, destacó que las ciencias de la vida y la biotecnología impulsan innovaciones estratégicas tanto en los sectores de la salud como en los agroalimentarios, y enfatizó que estas innovaciones “no se producirían sin un marco de propiedad intelectual sólido para fomentar las inversiones en investigación de alto riesgo y el desarrollo de productos diversificados». “Mantener la importancia crítica de la propiedad intelectual para la innovación requiere coherencia de políticas”, agregó.

Pero el Dr. Mohammad Torshizi, profesor del departamento de economía de recursos y sociología ambiental de la Universidad de Alberta (Canadá), advirtió que, si bien los derechos de propiedad intelectual traen innovaciones, también pueden tener “implicaciones económicas”. En una conferencia en febrero, Torshizi se basó en las lecciones aprendidas  en Canadá y EEUU. y advirtió que derechos de propiedad intelectual más estrictos sobre las semillas pueden concentrar el poder del mercado, lo que a su vez puede dictar decisiones de producción a los agricultores a través de contratos y generar costos más elevados.

Desde el punto de vista de los agricultores, las pequeñas y medianas empresas de semillas y tal vez el público, “es imperativo mantener la propiedad de la semilla”, dijo.

Asimismo, Guy Kastler, un productor agropecuario y miembro del grupo de trabajo de semillas en la Asociación de Agricultores Coordinación Europea Vía Campesina, dijo que para hacer frente a los desafíos agrícolas actuales, incluido el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la necesidad de reducir el uso de pesticidas , los agricultores deben poder reutilizar y seleccionar sus semillas para poder adaptarlas a las condiciones locales, publicó Euroactiv.

Sin embargo, enfatizó que el reglamento actual del Consejo “prohíbe o limita los derechos de los agricultores a producir sus propias semillas y plántulas” y que estas prohibiciones y limitaciones deben eliminarse. Agregó que esto “de ninguna manera limita el uso de las selecciones de semillas de las empresas”. “Desafortunadamente, la concentración en la industria de semillas restringe cada vez más la diversidad de la oferta comercial, a diferencia de millones de campesinos que cada uno selecciona las semillas y plantas que mejor se adaptan a sus diferentes terrenos”, agregó.

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