Presidente del Círculo de Comercio Argelino-Español: “La pandemia ha ayudado a Argelia a acelerar la diversificación de su economía”

El Presidente del Círculo de Comercio Argelino-Español, Yamal-Edine Bou Abdalah, expone los desafíos y las oportunidades que ofrece el país norteafricano tras las reformas económicas que se han llevado a cabo en el último año. También señala las dificultades que enfrenta la nación como consecuencia de la irrupción de la COVID-19.

PHOTO/ATALAYAR - El presidente del Círculo de Comercio Argelino-Español, Djamal-Eddine Bou Abdallah

Las protestas que se produjeron en Argelia en 2019 han desembocado uno de los cambios políticos más importantes del Magreb desde la Primera Árabe. Ahora, a las reformas políticas se le han sumado las transformaciones para diversificar la economía, dejar atrás la dependencia del petróleo y atraer la inversión extrajera. Aunque la pandemia se lo está poniendo difícil a la transición argelina, Gamal-Edine Bou Abdalah, presidente del Círculo de Comercio e Industria Argelino-Español, es optimista respecto al futuro. “Argelia está cambiando de modelo. Nuestra apertura comercial es una oportunidad para los inversores”, asegura durante una entrevista virtual en la que ha desgranado las claves de la nueva  nueva Ley Financiera y el impacto del coronavirus en la economía.
¿Cómo está afectando el coronavirus a la economía argelina?
De manera similar que al resto del mundo, pero en Argelia se ha juntado la crisis sanitaria con la crisis política que tuvo lugar en 2019 y que aún arrastramos. Para las empresas ahora la situación es muy complicada. Los confinamientos han golpeado a los comercios y la paralización del transporte público ha sido letal para su actividad. Además, nuestra economía es muy dependiente del petróleo y la caída del precio del barril debido a la pandemia también ha tenido un impacto muy negativo. Por suerte, teníamos reservas en divisas y un déficit público que no alcanzaba el 50% del PIB antes de la llegada de la COVID-19. Tenemos un poco de margen para hacer frente a los difíciles meses que vienen por delante.
¿Qué empresas son las que más han sufrido la crisis sanitaria?
Todas se han visto muy afectadas. Se suspendió el transporte público y muchas compañías han tenido que reducir su actividad. Las empresas de servicios han sido las más golpeadas. Sin embargo, los supermercados y las farmacias han aguantado mejor, pero también lo han pasado muy mal debido a la falta de transporte. A eso hay que sumar la falta de inversión, ya que todo se ha paralizado.
¿Qué medidas ha puesto en marcha el Gobierno para ayudar a las empresas?
El Gobierno ha propuesto muchas cosas, por ejemplo, dejar de pagar impuestos, permisos de vacaciones para los trabajadores…, pero las empresas son muy frágiles; estas medidas no son suficientes porque ya veníamos de una crisis. Necesitan más ayuda, y el Gobierno también está incentivando que los bancos comerciales faciliten crédito al tejido productivo. Pero el problema es que el Ejecutivo también tiene poco margen de maniobra por el hundimiento de los precios del petróleo. Se ha tenido que elaborar un nuevo presupuesto teniendo en cuenta la actual situación, con la previsión de cobrar 30 dólares por cada barril de petróleo en vez de 50, como se había
previsto inicialmente.
¿Es la pandemia una oportunidad para reorientar el modelo productivo del país?
Sí, exacto. Pero antes de la pandemia ya se estaba trabajando en reformas económicas para diversificar la actividad. Con el barril de petróleo a 50 o 60 dólares una nación como Argelia, que tendrá 50 millones de habitantes en 2028, no puede seguir funcionando, y ahora está a 40. Diversificar la economía es urgente y la pandemia está ayudando a acelerar ese proceso. La fiscalidad ordinaria ha superado este año por primera vez a los ingresos procedentes del petróleo.
¿Qué ventajas presenta ahora Argelia para un empresario europeo?
Desde finales de mayo, una empresa extranjera puede hacerse con más de un 49% de las acciones de una compañía argelina. También puede montar una sociedad en Argelia con fondos extranjeros. La producción se puede deslocalizar a territorio argelino y eso antes no se podía.
El país ahora está abierto a la inversión extranjera con la nueva Ley Financiera. Muchas empresas españolas han decidido invertir aquí y están creciendo, como Dulcesol.
Todavía tenemos que mejorar la seguridad jurídica, abrir todo el país a la inversión o estabilizar los mercados.
También es necesario ser más transparentes con los datos económicos, pero hay una voluntad de abrir el país e invitar a los empresarios de todo el mundo a venir. Estamos en un momento muy interesante para África porque, a partir de enero de 2021, se pondrá en marcha una unión aduanera con el resto del continente y vamos a ser una de las puertas de entrada al gran mercado africano.
¿Se puede beneficiar Argelia de la relocalización de fábricas desde Asia a lugares más cercanos de Europa?
Sí, estamos trabajando para aprovechar esa oportunidad que se abre tras la pandemia. Tenemos una infraestructura muy interesante, con buenos aeropuertos, autopistas, puertos, transporte ferroviario…; estamos preparados para recibir inversión en todos los sectores económicos.
¿Por qué le recomendaría Argelia a un empresario español frente a América Latina?
Argelia está muy cerca de España y tendrá facilidades para instalarse.  Ahora es el momento de venir porque dentro de unos años la competencia será mayor para entrar en el mercado argelino. Tenemos un potencial enorme. Nuestros precios de la energía son los más bajos del Mediterráneo y hay buenas infraestructuras. Argelia
ahora mismo es un mercado por explorar porque hasta ahora estaba cerrado al mundo y muy centrado en la explotación del petróleo. Tenemos un mercado virgen esperando para recibir inversión y uno de los más grandes de toda la región, con cerca de 50 millones de habitantes.
¿La guerra de Libia o la inseguridad en el Sahel pueden suponer un problema para invertir en Argelia?
En principio no. La inestabilidad de la región puede dar un poco de miedo, pero Argelia ha sabido gestionar muy bien la seguridad dentro de sus fronteras. Aunque en la zona el conflicto de Libia está abierto y Mali es muy inestable, Argelia ha conseguido que el país sea seguro y está trabajando para poner fin al conflicto libio mediante encuentros diplomáticos.
¿Puede afectar a los negocios en el país la falta de relaciones diplomáticas con Marruecos?
Eso es un tema político, pero es verdad que afecta a las empresas. El norte de África debería ser un mercado económicamente integrado, al igual que la Unión Europea.
Tenemos que superar los problemas políticos para llegar a esa meta. El cierre de fronteras no ayuda ni a la economía argelina ni a la de Marruecos. Nosotros abogamos por utilizar la diplomacia para terminar con el conflicto.
Fuente: Celia López/ Atalayar

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